30/12/2009

El algoritmo que cifra las conexiones de voz de la mayoría de los móviles se ha conseguido romper, la noticia se ha sabido en el Chaos Communication Congress por mano de Karsten Nohl y Sascha Krißle.

Cuando se lee esta noticia uno piensa, “valla, a tomar por saco la intimidad, bueno, por lo menos se puede cambiar el algoritmo y solucionado”. Pues no, resulta que es un problema que ya viene de lejos, el algoritmo ya tiene más de 20 años (el algoritmo es el A5/1 de 64 bits, 54 reales), y se viene diciendo que es débil desde hace unos cuantos.

Esto ya empieza a ser preocupante, la privacidad de las comunicaciones desaparecida y por negligencia de las compañías. Eso da que pensar.

Primero, que a las compañías no están por la labor de mejorar las líneas en cuanto a privacidad se refiere, o lo que es lo mismo, no están dispuestas a hacer inversiones si no es estrictamente necesario (como en el caso del 3G).

Segundo, si no han estado por la labor estos años aun a sabiendas de que pasaría ahora no hay muchas probabilidades de que cambien nada.

Tercero, aun necesitándose un equipo valorado en varios miles de euros y haciendo eso imposible para la gran mayoría el descifrar las contraseñas, si tenemos en cuenta la ley de Moore en uno o dos años como mucho cualquier hijo de vecino podrá conseguir descifrar las conversaciones que se mantienen por móvil.

A parte de las gamberradas que se puedan hacer en 2 años, hoy en día esto hace posible que cualquier organización (legal o ilegal) con dinero suficiente pueda oír lo que hablamos. Lo realmente decepcionante del asunto es que, como ya he dicho, esto ya se sabía que pasaría.

Por otra parte esto puede impulsar a programas  de Voz IP, como skype que usan una codificación (si no recuerdo mal) AES de 256bits, y también, si se llegase a dar el caso de un importante aumento del uso de Voz IP, un toque de atención a las operadoras para que se tomen un poco mas enserio la privacidad de las comunicaciones.

Aunque si se llega a hacer es mas probable que sea por idea de un publicista que de un director.